Niños y Perros

La clave para una correcta convivencia entre ambos está en tus manos. Implica a tus hijos en la correcta educación del perro, y déjale participar activamente en el proceso.

Los niños siempre van a imitar las conductas de sus referentes adultos, si tu eres respetuoso, ellos aprenderán a serlo también. Tener hijos no está reñido con tener perros, ni tener perros está reñido con tener hijos. Niños y perros, es algo perfecto, y puede ser el inicio de una bonita amistad.

La mejor manera de crear una buena relación es implicar a tus hijos en la educación del perro.

Crea juegos y ejercicios que puedan hacer juntos, que sean muy reforzantes para el perro. Podéis construir juegos de estimulación mental, con materiales reciclados que tengáis en casa (Botellas, hueveras, pelotas de tennis, camisetas o trapos viejos, etc...)

Enseñale a tus hijos a respetar el espacio vital del perro, nos suelen divertir bastante imagenes o videos de niños encima de perros, abrazándoles, tumbándose encima de ellos, molestandoles en definitiva. Como cualquier ser racional, la paciencia del perro tiene un limite, y si el niño lo sobrepasa, éste se lo hará saber. Apartándose, huyendo, ladrando, gruñiendo... O en el peor de los casos mordiendo!

Un perro NUNCA muerde sin motivo, y siempre es el último recurso, ante una situación de miedo, inseguridad, o estrés agudo. Si ha llegado a pasar esto, es que alguna cosa en la relación o en la interacción entre ambos no va bien. Y no, el culpable no suele ser el perro, con lo cual, reñirle, gritarle, o incluso pegarle no va a hacer que mejore, todo lo contrario vas a crear una asociación muy negativa respecto al niño, que va a hacer que esa relación se rompa y se pierda toda la confianza. Analiza que ha pasado y solucionalo!

Asegurate de que tus hijos no molestan al perro mientras come.
Uno de los momentos más conflictivos puede ser a la hora de la comida. Igual que a nosotros no nos gusta que los niños nos molesten mientras estamos comiendo, a tu perro tampoco.  
Enseña a tu hijo a esperar a que el perro coma, para poder volver a interactuar con él, a no molestarle, y a respetar zona de confort. 
Una buena idea es que el niño sea el "encargado" de darle la comida al perro y de retirarle el plato cuando termine. De esta manera sentirá que tiene una labor muy útil que hacer y entenderá mejor, que tiene que esperar en otro lugar, a que el perro acabe de comer.

Dale a tu perro su espacio de descanso, siempre en un lugar tranquilo, que no sea de paso y sobretodo, lejos del lugar de juegos del niño. Es importante que el animal pueda tener sus momentos de sueño y descanso siempre que lo necesite.

Una de las normas básicas de convivencia entre ambos debería ser no molestar al perro cuando esté en su cama, durmiendo o descansando, y en caso contrario, evita que tu perro moleste al niño cuando esté en la cama, igual no te parece algo importante, pero todo tiene un porque.

El llanto de un niño, hace que todo el ambiente se tense, nos levantamos corriendo, nos estresamos, nos ponemos nerviosos. Y esas situaciones a los perros no les gustan, con lo cual, indirectamente va a crear una asociación negativa en presencia del niño, que le puede a crear cierta desconfianza.

Haz que disfruten de tiempo de calidad juntos, siempre bajo tu supervisión.

Implícale en las rutinas de paseo, enséñale como pasear con el perro de una forma tranquila, sin correr ni dar tirones de correa. 
Deja que le enseñe habilidades o comportamientos básicos. (Ven, sienta, tumba, quieto...), es algo útil cuando el niño crezca y pueda pasearle solo sin tu ayuda.
Explícale como debe acercarse a otros perros de una forma respetuosa, sin gritar ni correr, para que el perro no se asuste ni tenga una mala reacción. 

Lo normal en un perro, ante una situación desagradable o incómoda es huir y alejarse para evitar el problema, pero cuando hay una correa de por medio que se lo impide, probablemente va a intentar alejar al estímulo que le incomoda (tu hijo), ladrando, gruñiendo... Es algo normal, simplemente le está diciendo que no se acerque. Respétale.

Y lo más importante, dale ejemplo, tu eres el espejo en el que mirarse. Disfruta de la familia al completo y dale la oportunidad a tus hijos de compartir su vida con un perro, estoy seguro que se va a convertir en su mejor amigo!